En efecto, nunca ha habido tanta gente explicando cómo usar la IA en un despacho profesional.
Y pocas veces ha sido tan difícil saber a quién hacer caso.
Abres LinkedIn un martes cualquiera y, antes del primer café, ya has leído cinco publicaciones sobre IA.
Todas seguras de sí mismas... Todas con su titular... Todas diciéndote lo que deberías hacer ya...
Y aun así sigues sin tener muy claro qué harías el lunes en tu propio despacho.
Creo que el problema ya no es la falta de información. Es el exceso.
Y, sobre todo, la dificultad para distinguir quién habla desde el oficio y quién solo repite lo que ha leído en otra parte.
Porque mucho de lo que circula sobre IA es contenido reciclado (AI slope).
Alguien lee algo. Lo resume. Lo reescribe. Lo publica como criterio propio. Otro lo vuelve a reescribir. Una fotocopia de una fotocopia.
Y cuando se llega al despacho, ya nadie sabe si aquello funcionó alguna vez en un trabajo real. Y ahí hay una diferencia que cada vez me parece más importante.
Y es que una cosa es hablar de IA.. Y otra haber convivido con ella en un trabajo de verdad.
Por ejemplo, no es lo mismo escribir que "la IA puede ayudar en circularizaciones" que haberlo intentado de verdad. Ver dónde se atasca. Qué hay que revisar igualmente. Qué parte parecía automática y luego no lo era tanto. Y qué explicación tienes que dar si algo sale mal.
El que lo ha hecho habla con matices. El que solo lo ha leído suele hablar con más seguridad de la que tiene.
Soy consciente de la paradoja (eternamente presente con esta tecnología). Estoy escribiendo esto en el mismo sitio donde se publica todo lo demás. Soy otra voz más en tu pantalla.
Por eso no te pido que me creas a mí o a StratIA Global. Te propongo un filtro que puedes aplicar a cualquiera. A mí incluido.
Cuando alguien te explique qué hacer con la IA en tu despacho, antes de tomar nota, pregúntate tres cosas:
No es un filtro perfecto. Pero ayuda a separar al que ha estado en el barro y sabe de verdad, del que solo describe el barro desde fuera.
Te habla de condiciones. De límites. De revisión. De responsabilidad. De dónde sí. De dónde no. Y de dónde todavía no lo tiene claro.
Eso, en IA, vale más que otro titular brillante.
Porque en un despacho profesional no basta con que algo suene moderno. Tiene que aguantar el expediente, el plazo, el cliente, la revisión y la firma.
Y eso casi nunca lo escribe quien tiene el mejor titular. Suele escribirlo quien está demasiado ocupado haciéndolo.
De todo lo que has leído sobre IA este último año, ¿cuánto venía de alguien que realmente había hecho el trabajo del que hablaba?
Ismael Llamazares , Auditor ROAC | CEO Evidentia Auditores y StratIA Global