La IA ya está en muchos despachos. Aunque nadie haya aprobado un plan de IA todavía. Sin debido Gobierno.
Ha entrado sin solemnidad: un resumen de un documento largo, un correo delicado, una hoja de cálculo atascada, un acta que hay que ordenar, un informe que conviene revisar antes de enviar. Trabajo normal de despacho, con plazos, interrupciones y gente haciendo lo que puede.
El problema no está ahí. Está en que cada persona la usa a su manera, con su propio criterio, sus propios límites y sus propias prisas.
Y ahí la pregunta deja de ser "¿qué herramienta usamos?" y pasa a ser otra: ¿qué estamos permitiendo sin haberlo decidido?
En un despacho profesional esa pregunta no es menor. No hablamos de redactar un texto cualquiera. Hablamos de datos de clientes, expedientes, revisiones, criterios técnicos, evidencias de las que luego alguien tendrá que responsabilizarse.
Creo que muchos despachos están empezando por el final. Primero preguntan por herramientas. Después por casos de uso. Y solo al final, si queda tiempo, aparecen las preguntas incómodas: qué datos pueden entrar, qué datos no deberían entrar nunca, quién revisa lo que sale, qué pasa si la herramienta se equivoca.
A mí ese orden me parece peligroso. No por alarmismo, por oficio.
En un despacho, casi todos los problemas serios empiezan igual: algo parecía razonable, nadie lo prohibió expresamente, se fue usando por costumbre, y cuando alguien quiso ordenarlo ya había demasiadas formas distintas de hacerlo.
Con la IA puede pasar exactamente eso. El socio cree que el equipo "está probando". El equipo cree que "mientras no se diga lo contrario, se puede usar". Y entre una cosa y otra, el despacho acaba teniendo una política real de IA aunque no la haya escrito nunca.
Solo que esa política no está en un documento. Está en los hábitos.
Por eso cada vez tengo más claro que la IA no se implanta. Se gobierna.
Gobernarla no significa montar un Comité eterno ni llenar el despacho de normas que nadie lee. Significa algo más práctico: decidir qué se puede usar, para qué, con qué límites, con qué revisión, con qué evidencia, por quién, y bajo qué responsabilidad.
Eso no suena tan brillante como "vamos a transformar tu organización con IA". Pero es más útil.
¿Qué regla básica pondrías tú antes de permitir el uso de IA en un despacho profesional?
Ismael Llamazares , Auditor ROAC | CEO Evidentia Auditores yStratIA Global