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Trasladar el desempeño de las organizaciones en materia ESG a los informes de sostenibilidad es un reto que requiere la participación de todos los agentes implicados, desde reguladores y emisores, a empresas y expertos independientes, y especialmente si se estrena un marco normativo.

Así, tras la aprobación de la Directiva CSRD a finales de 2022 y la aprobación de las primeras normas de sostenibilidad, denominadas NEIS (Normas Europeas de Información sobre Sostenibilidad, ESRS por sus siglas en inglés) publicadas en julio de 2023, el emisor de estas normas, el EFRAG (European Financial Reporting Advisory Group) ha publicado tres guías de aplicación que abarcan algunos de los aspectos más complejos de la NEIS2, que establece requisitos de divulgación respecto de la información que la empresa debe facilitar a nivel general sobre todas las cuestiones de sostenibilidad de importancia relativa en relación con los ámbitos de información de gobernanza, estrategia, gestión de incidencias, riesgos y oportunidades, y parámetros y metas.

Estas directrices no tienen un carácter obligatorio y su objetivo es ayudar a las empresas a aplicar las NEIS en tres aspectos como son la materialidad, la cadena de valor y los puntos de datos (Data Point).

Directrices sobre materialidad

La guía ofrece un proceso ilustrativo de evaluación de la doble materialidad (EDM) y directrices prácticas sobre cómo determinar la materialidad financiera y de impacto al aplicar los requisitos generales de la NEIS1.

No existe un único proceso o metodología para realizar una evaluación de doble materialidad. Las empresas pueden utilizar las directrices sobre materialidad al desarrollar su propio proceso de evaluación, adaptándolo a sus hechos y circunstancias específicos.

Recordemos que una EDM requiere que las empresas aborden su análisis de materialidad desde dos perspectivas separadas: la materialidad del impacto considera las cuestiones de sostenibilidad que se relacionan con los impactos reales o potenciales de una empresa sobre las personas o el medio ambiente; la materialidad financiera considera información que influiría en las decisiones de un inversor. La información es material para reportar si cumple con los criterios de cualquiera de las perspectivas o de ambas. Las normas ISSB que emite el IASB consideran únicamente la materialidad financiera; las NEIS consideran la doble materialidad.

Las directrices sobre materialidad tienen en cuenta que la práctica del mercado sigue evolucionando, y se espera que las empresas sigan perfeccionando su proceso de EDM a lo largo de varios ciclos de presentación de información.

Directrices sobre la cadena de valor

Se trata de directrices prácticas sobre cómo aplicar los requisitos de la cadena de valor estipulados por las NEIS.

Las empresas pueden utilizar las directrices sobre la cadena de valor como ayuda para abordar los requisitos de la cadena de valor estipulados en las NEIS. La guía ofrece respuestas a las preguntas más frecuentes, como el límite de notificación de las emisiones de gases de efecto invernadero con arreglo a la norma NEIS E1 Cambio climático, y cómo podría el proceso de EDM de una empresa captar los impactos, los riesgos y las oportunidades materiales en la cadena de valor.

Directrices sobre los puntos de datos (Data Point)

Basada en una lista completa de los requisitos de desglose y los requisitos de aplicación relacionados en las normas con independencia del sector de actividad.

Los puntos de datos pueden utilizarse como base para el análisis de datos a la hora de preparar un Estado de Sostenibilidad en el marco de las NEIS. La lista de puntos de datos, aunque útil, no sustituye a las propias NEIS; por ejemplo, no contiene puntos de datos que estén relacionados con las divulgaciones específicas de la empresa o con los principios conceptuales de la NEIS1.

Por otra parte, otra línea de apoyo a las empresas que está preparando el EFRAG se refiere a directrices para ayudar a las compañías a divulgar sus planes de transición. En cualquier caso, conviene tener en cuenta las directrices de aplicación acompañan a las NEIS, pero no forman parte de las normas. Esto significa que si existe algún elemento en las directrices que parezca contradecir algún requisito o explicación de las NEIS, prevalecerán las normas.